LA CUSTODIA COMPARTIDA:CUANDO PUEDE SER UNA FÓRMULA DE ÉXITO
Criar a tus hijos, es posible que no sea una tarea fácil, pero cuando los cónyuges atraviesan una crisis matrimonial grave y profunda, el problema se complica, ya que en muchas ocasiones, solamente
hay un desenlace posible, y este es el divorcio.
A partir de este momento en el que los padres no se ponen de acuerdo sobre el régimen de custodia, puede comenzar
una ardua batalla legal por ver a quien es atribuida la misma.
Pero puede darse una situación completamente contraria, y es que los progenitores estén de acuerdo en que el
mejor modo de resolver el tema sea una atribución conjunta de la custodia, es decir, una
distribución equitativa del tiempo entre ambos.
Para que este modelo triunfe, tienen que darse varios elementos, y el primero de ellos será que ambos progenitores
sean maduros y tengan un proyecto educativo ampliamente discutido y consensuado.
Todos hemos oído sobre casos de padres divorciados en que los pequeños son utilizados como arma arrojadiza de uno contra el otro, a fin de obtener ventajas y beneficios para los mismos.
Estas disputas, evidentemente,
no generarán ningún efecto positivo en los hijos.
Los niños necesitan saber que sus padres tienen el control de la situación. Que ellos son quienes tomarán las decisiones, y que los pequeños tienen que acatarlas.
En múltiples ocasiones, los padres divorciados se sienten culpables al haber tenido que ver los efectos negativos que el estrés propio de la situación ha generado en los niños, y tratan de compensarlos siendo especialmente
indulgentes y tolerantes con los mismos, dándoles regalos innecesarios y no ejerciendo la disciplina lo suficiente.
Como resultado de esto, el pequeño podría acostumbrarse a
imponer su criterio, y puede acabar esperando que lo mismo suceda en su escuela o en la vida diaria.
Como resultado de lo anterior, en estos casos
podrán generarse problemas escolares o en la vida corriente, a no ser que los profesores sean tremendamente comprensivos ante la conducta del niño, entendiendo la situación por la que está pasando.
¿Cuáles son los factores de éxito de una custodia compartida? ¿Cómo debería llevarse a cabo ese tipo de situación?
En primer lugar, ambos progenitores deberán demostrar al niño que
respetan a su ex, y más que eso, deberían hablar de la situación, sin crear ningún tipo de estrés emocional al pequeño.
Esto es más sencillo de decir que de hacer, pero el menor, en todo caso,
deberá ver y oír que los padres, en las conversaciones,
son adultos en el amplio sentido de la palabra, es decir, evitarán siempre, y en todo caso, las disputas delante del menor y, a ser posible, también detrás del mismo.
En segundo lugar, la custodia compartida implica que los niños pasen tiempo con ambos progenitores, lo normal es que sea repartido de forma equitativa, aunque también podrá darse ese modelo cuando permanezcan periodos más prolongados con uno sólo de los padres.
Esto implica que los progenitores podrán ponerse de acuerdo en múltiples ocasiones mientras dure este tipo de custodia. Los niños y sus horarios en la vida diaria pueden estar en constante cambio, se ponen enfermos en los momentos más inoportunos y tienen que entregar tareas en el colegio cuando alguno de los progenitores tenga un importante problema de trabajo.
Así una y otra vez. Por tanto, para que un modelo de este tipo funcione será necesaria una
gran dosis de flexibilidad y elasticidad mental en los cónyuges,
para poderse adaptar a cada una de las situaciones que sobrevengan.
Un tercer elemento para que la custodia compartida sea un éxito es que la comunicación entre los padres debe ser
lo más fluida posible, ya que cualquier asunto que concierna al pequeño deberá ser resuelto en el momento y en la forma más adecuada, pero siempre con ellos llegando a acuerdos sobre lo que se debe hacer.
En conclusión, la custodia compartida, implica el
compartir el trabajo de ser padres, y ello solo puede hacerse correctamente si ambos están de acuerdo en un
proyecto educativo consensuado, que haga crecer al niño de forma adecuada y sirva, no solamente para disciplinarlo, sino para que éste madure correctamente y pueda integrarse con éxito en la sociedad al llegar a la edad adulta.
www.aa-divorcios.com