DIVORCIO DE MUTUO ACUERDOEl divorcio consensuado de mutuo acuerdo es aquel en que tú y tu cónyuge pactáis amistosamente cuales son los puntos de acuerdos y las bases sobre las que deseáis negociar.
Esta será la plataforma inicial mínima, que una vez firmada y ratificada ante el Juez, éste considerará como legítima, y servirá como una base de mínimos para zanjar todas vuestras discrepancias.
La decisión de divorciarse es el resultado de un desarrollo mental duro y doloroso. La ruptura, por tanto, puede llegar en cualquier momento de la vida conyugal, en el transcurso de cualquier pelea o desavenencia, o simplemente, sin que haya ocurrido nada anormal.
Y aunque esto no es lo usual, ya que siempre suele asociarse a un tipo de situación en concreto, es a partir de estas cuando se construye la decisión irreversible del divorcio, buscando siempre un nuevo camino hacia lo desconocido.
Todo este ciclo mental y su consecuencia final, esta retroalimentada por un anhelo de esperanza que se fundamenta en un idea de futuro, que se presume mejor.
El error más grande en que incurren muchas personas a la hora de plantearse el divorcio, es fundamentalmente es no haberlo planeado adecuadamente.
Aunque la inmensa mayoría de las personas son prudentes y meditan y deciden que es lo mejor para ellos, sobre cual es que momento idóneo y cuales serán sus consecuencias.
Sin embargo, hay otros que deciden dejar la relación de forma precipitada y abrupta, enconándose ambos cónyuges en una dura y larga batalla legal, que terminará siendo muy costosa y dañina para todas las partes implicadas.
El primer paso para este plan será determinar que es lo que verdaderamente quieres, y como puedes obtenerlo.
A continuación deberás determinar si tu divorcio será de Mutuo Acuerdo o por el contrario Contencioso, es decir, una dura batalla legal entre los cónyuges.
El divorcio de Mutuo Acuerdo es más amable, pacífico y barato, y te llevará a conseguir mejores logros que el divorcio contencioso, en el cual se supone que ambas partes no han sido capaces de llegar a principios de acuerdo, y tienen que someter la decisión de todos sus problemas familiares a un Juez.
En estos casos es muy posible que la decisión que dicte el Órgano Jurisdiccional no guste a ninguna de las dos partes implicadas.
El término divorcio contencioso implica que cada parte considera a la otra como su contrario, su adversario o rival, ya que es evidente que existe una relación de hostilidad o enfrentamiento recíproco entre ambos miembros de la pareja.
Normalmente, en este tipo de procesos, ninguna de las partes conseguirá todo lo que se propuso, y siempre quedara un transfondo de malestar y rencor por que una de ellas fue vencedora y la otra vencida.
Durante un Divorcio Contencioso cada cónyuge busca únicamente su propio interés, y en vez de obtener solución a los problemas que a ambos les afectan, resuelven todas sus disputas ante el Juez de Familia, sacando a relucir todos los trapos sucios de su convivencia de la forma más sórdida e inimaginable.
No obstante existen múltiples situaciones en la que los cónyuges con más sentido común y equilibrio llegan a pactos de consenso, es decir, de mutuo acuerdo en el que fijan los términos esenciales de su separación.
Todos estos términos de su divorcio serán recogidos en un documento firmado por ambas partes que se denomina Convenio Regulador, pensado específicamente por el legislador para que ambos cónyuges pacten las situaciones de su crisis matrimonial, es decir, cual ha de ser la regulación futura de sus relaciones, tanto entre ellos mismos como con sus hijos.
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