TRAS EL DIVORCIO: LAS BUENAS RELACIONES ENTRE LOS PADRES
El Divorcio es el
punto final que viene a poner término a una tormenta emocional que le ha precedido en el tiempo.
La
Crisis Matrimonial cargada de tensiones que se ha vivido, normalmente se ha centrado en
dos temas fundamentales para la pareja:
el dinero y los hijos.
Generalmente, casi todas las
discusiones matrimoniales, cuando se enquistan y no se logra una separación consensuada, el
proceso es largo y complicado y, en muchas ocasiones, espinoso.
Tras toda esta tempestad emocional de
resentimientos y desengaños, el vínculo sentimental de la antigua pareja, no desaparece repentinamente, sino que queda un
trasfondo de odio, ira y cierta hostilidad y revancha que dificulta, todavía más, salir de esta complicada situación.
En esta compleja dinámica, los hijos que ya sufrieron importantes cargas de tensión durante el proceso de crisis matrimonial, y por qué no decirlo, durante el
proceso de post-divorcio, por falta, en muchos casos, de
dedicación, atención y afectividad, pueden ver agravada su situación.
Por ello es indispensable, zanjarla y dar por terminados todos los pleitos cuanto antes, tratando de mantener una relación, que aunque sea fría y distante, sea
lo más cordial y amistosa posible, y donde impere el
respeto mutuo entre los distintos cónyuges.
Pero lo más difícil de todo esto, es que siempre habrá puntos que serán explosivos, y que pueden dinamitar la situación en cualquier momento, como son el
dinero, el régimen de visitas, las pensiones compensatorias...
Por ello, el hombre, debe ponerse como
objetivo fundamental pagar puntualmente la pensión alimenticia de los hijos como un
deber inexcusable, y la mujer, no exigir un aumento, sino solamente cuando exista un motivo justificado que lo requiera.
El otro tema peligroso que suele hacer estallar las situaciones es el de
recogida y entrega de los pequeños, ya que las escenas de recepción y despedida suelen ser, en muchas ocasiones
crueles y muy difíciles, cuando los hijos demuestran mucha alegría por ver al padre, la madre se siente irritada, y si es al contrario, puede ser porque le esté alienando al niño.
Lo ideal sería que padre y madre, se transmitiesen una
información sobre los hijos completamente objetiva tanto del estado como situación de los pequeños, sin añadir ningún tipo de reproche, tratando de facilitar la situación y mirando solamente el
interés del menor.
Conviene extremar todas estas precauciones tratando de
lograr la protección de los pequeños, a fin de que éstos, sufran los
menores traumas y amarguras posibles, ya que, en definitiva, se pueden evitar la mayoría de ellas, y éste debe ser el objetivo final de los progenitores.
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